DONDE SE ALZAN LOS TRONOS

DONDESEALZANLOSTRONOSNo me gusta la novela histórica. No puedo con ella, me parece que describe y describe y no pasa nada o pasa muy poco. Me suele aburrir y por eso no le suelo dar muchas oportunidades (por no decir ninguna). Pero Ángeles Caso es otra cosa. Ya puede escribir un tratado sobre la oftalmología medieval, que yo me lo leo. La descubrí con Un largo silencio, y luego ya le siguieron Las olvidadas (una maravilla), Contra el viento,

Total, que fui a la librería y ahí estaba Donde se alzan los tronos. Confieso que dudé, eso de “tronos” sonaba a medievo y me tiraba para atrás. Pero entonces abrí el libro. A veces lo hago, en una especie de prueba de selección, de casting que me permito hacer como lectora, ejerciendo mi poder de decidir sobre el destino de ese libro: si el principio me gusta, se vendrá conmigo; si no, ahí se quedará, solo, esperando otra oportunidad, mientras yo sigo buscando. Vi su “Aviso a posibles lectores” (lo escribió pensando en mí, seguro): “Esto es una novela. O sea, ficción”. Claramente pesaba más la etiqueta de “novela” que la de “histórica”. Ejercí mi poder y lo elegí entre todos los demás para ser mi acompañante durante los fríos días de febrero.

Uno de los aciertos de esta novela radica en mostrar a los reyes como seres abocados a un destino que no han podido elegir, rodeados de intereses encontrados, codicias, soberbias, víctimas de su inmejorable posición en el mundo. Nunca he sido capaz de verlos como seres desafortunados, no he podido nunca evitar fijarme en que ocupan un lugar privilegiado en la sociedad, aún hoy, lejos del digno sudor de la frente tras una jornada de trabajo de ocho horas o de las estrecheces económicas de los súbditos de clase media. Nunca hasta ahora les había visto lejos de la superficialidad que les rodea.

Felipe, obligado por su abuelo Luis XIV, se topa de repente, con dieciocho años, con un trono, el de España. Su mujer se topa, también de repente, con un marido, que además es rey, con apenas trece años. Casi niños, a años luz de la madurez que permite decidir algo con algún acierto, y sin haber decidido nada antes por sí mismos, toman las riendas de un reino, el de España de principios del XVIII (¡cómo si este hubiese sido un reino fácil alguna vez!). ¿Quién ayudará a estos pobres? Una mujer, la Princesa de los Ursinos, orgullosa de saber qué hacer en cada momento. Una mujer, Mariana de la Trémoille, que asume (en la sombra, claro, como una buena chica) el gobierno de una nación hasta que un día, otra mujer, le arrebata todo su poder de un solo tortazo, sin ni siquiera verlo venir.

En definitiva, allá, Donde se alzan los tronos, solo queda creer que el ansia de poder es inherente a nosotros, al ser humano, sea rey, princesa o lectora.

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3 pensamientos en “DONDE SE ALZAN LOS TRONOS

  1. Te recomiendo leer Entre los muros de cricked hall es una novela de terror que cuenta la tipica historia de una familia que pierda a un hijo y se tiene que alegar de donde vivian para eliminar los malos recuerdos . Aun asi el libro engancha y es toda una esperiencia

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