MANU

manuManu es un librito (no lo digo yo, lo dice su autor, que no se debe de creer aun que tiene el don de la palabra y se resiste a llamarlo libro) difícil de clasificar. Habría que inventar un género nuevo, pongamos, por ejemplo,”librito”, donde se narra una acción, (un embarazo, entendido como espera de unos padres, no en el sentido médico, que es un rollo técnico que produce hipocondría y escalofríos), y donde se reflexiona sobre la vida y alrededores.

Conocí a Manuel Jabois en Irse a Madrid y otras columnas, recopilación de sus artículos de opinión publicados en el Diario de Pontevedra, al que llegué por Elvira Lindo, que dijo algo, en alguna columna, entrevista, Facebook, Twitter o vete tú a saber dónde, sobre este gallego, al que empecé a seguir en Twitter y al que aun no he dejado de seguir, porque me hace mucha gracia el jodío. Leí en algún lado que Jabois recordaba a Umbral, no lo sé, no he leído a Umbral tanto como a Jabois y temo que, de hacerlo ahora, sería Umbral el que habría copiado a Jabois a mi parecer. Es la suerte de ser el primero que llega. Ya me pasó cuando leí a Jorge Riechmann después de leer Cuaderno de Saì Gòn, de Pablo Escribano (“este Riechmann te copia, Pablo”, pensé).

De cualquier forma, Jabois es un tipo divertido, con el que te gustaría salir por ahí, como esos amigos con los que nunca te aburres, porque siempre te cuentan las cosas más normales de manera diferente. Aquí nos cuenta cómo espera la llegada de Manu, contrastando lo tontas que son las tonterías que dice la gente en estas circunstancias con lo hermoso que resulta la espera en la intimidad de la pareja, cuando todos los convencionalismos se quedan fuera. Pero lo hace sin ñoñadas ni cursilerías, a través de palabras sencillas que lo convierten en algo todavía más hermoso.  A esto hay que unir que Jabois es un treintañero del siglo XXI, futbolero de sofá, con su adicción al FIFA (o sucedáneos), sus escasas resacas de vértigo y sus proyectos laborales en pañales (pero de talla 3 ó 4 , por lo menos, eh), que se ríe de sí mismo sin medida.

Normalmente son las madres las que escriben sobre la experiencia del embarazo, porque el hombre, ya se sabe, solo tiene que estar, no hace falta que piense, que haga, que geste, con que esté ya ha cumplido. Por eso me ha gustado Manu, porque un hombre normal cuenta su embarazo, su espera, sus deseos y alegrías ante la vida del ser que viene para quedarse, su parto (porque ellos también tienen un parto que contar, carajo).  Y entre carcajada y carcajada, ves que, además, se trata de un hombre feliz esperando. Así que, hombres del mundo, dad las gracias a Manuel Jabois que ha escrito un libro maravilloso, donde habéis dejado de ser los que estáis ahí (ya era hora) para ser los padres que hoy sois.

 

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