EL DESPERTAR DE LA SEÑORITA PRIM

ELDESPERTARDELASEÑORITAPRIM  En este mes que tanto nos cuesta a todos empezar de nuevo a madrugar, me he leído El despertar de la señorita Prim, novela de Natalia Sanmartín Fenollera, joven periodista económica que trabaja en uno de esos periódicos que nunca leo (Cinco días).

Con este libro de autora novel, me he estrenado en el mundo de la lectura digital, a la que le veo muchas ventajas, especialmente para nosotros, los alérgicos al polvo añejo que se cuela en los libros de papel, y un inconveniente personal gordo: no puedo leer si mi hijo de año y pico pulula cerca dada a su terrible adicción al iPad, de la que su padre y yo le estamos desintoxicando sin anestesia (no se saca el iPad delante de él y punto). Esta circunstancia vital me limita mucho a la hora de leer, ya que solo puedo hacerlo de noche (momentos en que ya no sé que la eme con la a es ma, por lo visto otro inconveniente para leer), con lo que creo que volveré al papel al menos durante los periodos lectivos, aunque reconozco que el ebook es un inventazo maravilloso.

Con la señorita Prim he descubierto, pues, las ventajas del libro digital. Qué ironía tan grande teniendo en cuenta que la novela trata de que nos demos cuenta de que la felicidad radica en las pequeñas cosas de la vida, en el contacto directo entre personas que charlan amigablemente y comparten momentos cotidianos sin prisas.

Una bibliotecaria hipertitulada (esta denominación me ha encantado, es tan real como la vida misma de cualquier licenciado español) llega a San Ireneo, lugar de tradiciones solemnes y educación exquisita, lo que en un principio agobia, porque tanto protocolo nunca es bueno para el cuerpo. Sin embargo, esta educación, este cuidado en las palabras escogidas, esta preocupación por ser amable y útil para la comunidad va cobrando cada vez más sentido en la vida de esta muchacha de apellido monosilábico. Durante charlas, que bien podíamos tachar de filosóficas (tratan temas humanos como el amor, la libertad, la belleza,… sin parar), la protagonista madura, se despoja de los complejos absurdos que no nos llevan a nada y decide. Decide viajar para buscarse, para encontrarse… ¿Y a dónde va la protagonista de un libro donde el equilibrio, la educación, la corrección es clave? Pues a recorrer Italia, por supuesto. A recordar a Dante, a Petrarca, a todos estos señores que supieron ver la belleza en la sencillez. Y al fin encontrarse, porque viajar es eso, es irse para llenar la mochila de cosas con las que volver.

Es un libro suave. Delicado y exquisito, he leído en otros blogs. Yo diría que es un libro sin sobresaltos, dulce pero sin la emoción del qué pasará, como cuando lees a Jane Austen, se ve, como lo ve la recepcionista del hotel italiano donde se aloja la señorita Prim, que al final triunfa el amor, “l‘amor che move il sole e l’altre stelle”.

 

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Un pensamiento en “EL DESPERTAR DE LA SEÑORITA PRIM

  1. El principio parecía ser una maravilla sobre la escuela libre, tipo Summerhill, y de repente la historia da un giro y el libro pierde gran parte de su encanto.
    Ya he aprendido a leerme los libros enteros antes de hacer recomendaciones. jajajjaja

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