¡MUUU!

muuuDavid Safier debe ser un tipo simpático, de esos que le dan un enfoque diferente a cualquier cosa de la que se hable. Hace tiempo leí su Yo, mi, me, contigo (en alemán el título es mucho más certero, De repente Shakespeare, y para mí mucho más llamativo, pero esta manía de traducir en España libros y películas como nos viene en gana lo destrozó), la historia de una mujer que de repente despertaba metida en el cuerpo de William Shakespeare en medio de un duelo. Y ahora, en ¡Muuu! nos pone de protagonista a una vaca, Lolle, que acaba de descubrir que su toro le engaña con otra y que, encima, el ganadero va a llevarlas al matadero para que los humanos, faltos de escrúpulos, las coman. Así que no puedo evitar pensar en Safier como uno de esos tipos con que no te aburrirías ni siquiera en el ascensor.

En esta fábula, Safier ha conseguido que vea a las vacas con cierta ternura, lejos de la idea de animal bobo que mira pero no ve, que tan asentada tenía yo en mi mente urbanita. Lolle y sus amigas, a cada cual más rara (pasa en todos los grupos de amigos, por qué no se va a dar en una vacada), deciden irse antes de que las manden al matadero, y emprenden un viaje hacia la India, paraíso del que han oído hablar gracias a Giacomo, un gato que habla el mismo italiano que yo ( lo terminamos todo en i, metemos un questo, un allora y listo).  Y allá van, venciendo obstáculos, aprendiendo cosas nuevas, descubriendo lugares, seres y sobre todo descubriéndose a uno mismo. Y es que los viajes son eso, un aprendizaje del mundo y de uno mismo, que dan más de lo que uno cree que le dará cuando parte.

La novela pierde ritmo hacia la mitad, básicamente porque Lolle descubre que está embarazada (debería decir preñada pero de una vaca tan humanizada no me atrevo) y eso es un montón de emociones a la vez que le hacen pensar una y otra vez en sus miedos y entonces no está la pobre para ser ingeniosa. El final es un pastelote, normal, todas las vacas han encontrado la felicidad, a su manera se han conocido a sí mismas y ahora son vacas seguras, afincadas en la India y satisfechas al fin. Esta misma sensación de argumento estirado como si fuera un chicle gastado y de historia con moraleja, también la percibí en Yo, mi, me, contigo, y es una pena que un hombre que es capaz de crear argumentos tan originales luego no puedo evitar caer en la simplicidad maniquea del bueno y del malo.

Sin embargo, lo puedo a llegar a recomendar si es que a uno le van los libros de autoayuda o si uno está pasando por un bache de esos en los que necesitas una buena dosis de optimismo y reforzar la esperanza en la idea de que la felicidad se acaba encontrando si uno se pone a ello; en definitiva, si uno necesita volver a creer en la vacada, digo, en la humanidad.

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2 pensamientos en “¡MUUU!

  1. Me encantan las vacas, amo las vacas, pero después de lo que cuentas no sé si me apetece leer el libro. ¿Qué por qué? Pues esa parte que pones bien me apetece, pero cuando explicas lo de la historia estirada recuerdo Maldito karma, del mismo autor, que leí hace tiempo y me produjo exactamente esa misma impresión. Pero ese Shakespeare sí me apetece, así que, como siempre, gracias por seleccionarnos las lecturas y enhorabuena por cumplir tu compromiso contigo misma, oye, que este mes tiene mucho mérito, que es un mes “recortado”Besos, Ana.

    • Muchas gracias, Seve. Me alegra tanto que me comentes, eres de las pocas valientes.
      Anima mucho a ir a por el siguiente tener seguidores de tan alto nivel lector ;)))

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