El curioso incidente del perro a medianoche

elcuriosoincidentedelperroamedianocheEste mes empieza el verano y con él pretendía comenzar mi ciclo de lectura de novela policíaca. Y es que este tipo de novelas son para el verano, para leer tirado en una toalla, en una hamaca o en una silla cutre al aire libre. Muchos me recomendaron este libro y yo lo elegí pensando que era policíaco.

Algo tiene de policíaco, sobre todo al principio, cuando un chiquillo llamado Christopher decide investigar el asesinato del perro de su vecina. Empieza bien, porque lo que parecía simplemente ser una nota definitoria del protagonista como su síndrome de Asperger es secundario en la historia: el chico investiga y lo de menos es cómo sea el que investiga porque prima la investigación. Pero el libro se tuerce porque la nota definitoria, el detallito de la personalidad del protagonista, eclipsa el resto, el asesinato pasa a segundo plano y lo que es peor se resuelve con una confesión voluntaria del asesino arrepentido (desde luego, el peor final para una novela policíaca).

Entonces todo gira en torno a la situación de Christopher, que se ve envuelto en la extraña separación de sus padres, que enmarañan sentimientos enfrentados, que no saben cómo actuar con su hijo, que es extraño y frágil para ellos. A estas alturas ya he descubierto que la novela no es policíaca sino un dramón y que Christopher es un raro que se tranquiliza pensando en problemas matemáticos, ya que estas son seguras, lo demás es impredecible.

Entonces Christopher se envalentona, camina con sus miedos y va en busca de su madre. Esto que para cualquier mortal es una decisión factible, para él supone salir de noche solo por calles que no conoce, llegar a una estación de tren, sacar dinero de un cajero, comprar un billete, subirse al tren, donde hay más gente, algo que le aterra porque no es capaz de asimilar situaciones nuevas, bajarse en la parada, encontrar una dirección en una ciudad que desconoce y encontrar a su madre. El encuentro es decepcionante y tampoco le hace sentirse bien, pero esta experiencia le sirve para convencerse de que puede con todo, que no hay nada que no pueda hacer porque un día fue capaz de subirse a un tren.

En definitiva, la novela me ha servido para saber cómo piensa alguien que padece Asperger y para afianzarme en la idea de que el mundo es de los raros, de los que piensan diferente, de los que se atreven con todo, incluso a subirse a un tren para ir a un sitio desconocido, aunque la meta no nos recompense por el esfuerzo. Porque al final lo que importa siempre es el viaje, nuestro viaje.

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