EL ABUELO QUE SALTÓ POR LA VENTANA Y SE LARGÓ

elabueloquesaltóporlaventanayselargóA veces los amigos te regalan cosas sin que sea tu cumpleaños, sin que seas su amigo invisible sin que te cases ni te embarques. Así un día, hace unas cuantas semanas, mi amigo Ricardo me plantó este libro en las manos porque sí, porque lo vio y se acordó de mí. Por supuesto Ricardo no lo había leído, y eso que es un gran lector, pero le habían dicho que estaba muy bien y me mandaba a mí de avanzadilla. Así que he cumplido mi cometido, Capitán Araña. Sentenciaré, pues.

El abuelo que saltó por la ventana y se largó es una novela de un sueco, Jonas Jonasson, que cuenta eso, un viejo que el día que cumple cien años huye de la residencia donde está interno. En la contraportada, todos los comentarios hacen referencia a lo divertida que es. Esto, con todos mis respetos, será en Suecia. Aquí, en mi pueblo, he de decir que saca la sonrisilla de vez en cuando porque la historia de la huida de Allan, el centenario, es a veces tan disparatada que parece increíble que al leerlo pueda parecer creíble- ojo, que así es-. Cuesta comenzar esta novela, la infancia y juventud de nuestro protagonista resulta lenta pero se me pasa a las cien páginas- son cuatrocientas, o sea que compensa aguantar- cuando empiezan a no parar de suceder cosas. Allan escapa y en su huida hace cuatro amigos, se carga a dos matones, viaja con un elefante y consigue acabar libre de sospechas en Bali y tomando cócteles con sus amigos, al que ha incluido el comisario que llevaba su caso. Y es que esta vida es mucho mejor que la de la residencia.

Esta huida se intercala con episodios de la vida de Allan. Episodios de una vida peculiar, que pasa por todos los acontecimientos de la Historia del Siglo XX, codeándose con Primo de Rivera, Franco, Stalin, Churchill, Mao Tse-tung, Oppenheimer, Truman, De Gaulle, incluso con el hermano tonto de Einstein, y hace un retrato tan sarcástico de nuestra historia reciente, de todos esos grandes personajes históricos, que reduce a una panda de tarados, locos, acomplejados, raros, que el mayor logro de esta novela me parece que es hacer creíble que Allan Karlsson haya pasado por todos ellos, siendo un simple manipulador de explosivos. Quizás el truco está en ridiculizar toda su grandeza, en hacer que todo lo ocurrido sea a menudo fruto de casualidades, que de tan absurdas resultan humanas.

El lado absurdo de la vida. Hace años leí otro libro cuya protagonista también pasaba por un montón de acontecimientos históricos importantes, Dime quién soy, de Julia Navarro: en esa ocasión, todo era tan serio que esas casualidades me resultaban tan increíbles como una peli de acción americana. Aquí eso no pasa, aquí te lo crees, porque a fin de cuentas siempre son más reales nuestras bajezas que nuestras grandezas. Y encima hacen más gracia. Ideal para historiadores con especial inclinación por la historia contemporánea.

 

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3 pensamientos en “EL ABUELO QUE SALTÓ POR LA VENTANA Y SE LARGÓ

  1. Jo, Ana, enhorabuena por la constancia de tu blog, un buen proyecto para tu y para los demás.
    Si quieres uno divertido, te recomiendo Proyecto esposa, un Asperger que entrevista a candidatas para casarse con una. Es muy agradable de leer, y también tiene si miga.
    Autor, Grande

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