Cuando el cine rompió a hablar

cuandoelcinerompioahablarcine1Este mes me pillaba el toro: Tenemos que hablar de Kevin está muy bien pero es largo de narices, así que a día 29 de este mes decido cambiar este libraco por otro que responda más al nombre de librito, miro en la estantería caótica del pasillo y voilá! lo encontré: Cuando el cine rompió a hablar, de Manuel de la Escalera. He de decir que el libro es del 71, la edición huele a viejo y su autor, aunque apenas reconocido en la región, es conocido a nivel casero en mi familia ya que era primo del abuelo de mi madre, del que tampoco puede contar mucho la mujer salvo la anécdota de que, cuando le invitó a su boda, le dijo que entonces tendría que comprarse unos zapatos nuevos. Así pues elijo este entre los otros libritos que escribió – estoy muy motivada con la temática del cine- y me pongo a leer.

Es una especie de cuaderno de apuntes sobre la historia del cine, centrado sobre todo en el momento en que el cine mudo pasa a ser sonoro. Cómo aquello levantó ampollas, cómo hubo quien sentenció que aquello eliminaba la magia del cine y que si se eliminaba eso el cine sólo podría morir. Es curioso, o mejor dicho muy humano, pensar que ante un avance tecnológico de peso siempre hay quienes piensan en el apocalipsis. Aunque también hay que imaginarse el momento: esas proyecciones cinematográficas en las que avalanchas de espectadores acudían a las ferias, pagaban en el cepillo de una barraca, entraban a oscuras y de repente un halo de luz iluminaba una sábana blanca que ya no era sábana, era una historia, era vivir otra vida para escapar de la tuya que probablemente te tenía agotado. Era mágico. Y silencioso. No es lo mismo pero me recuerda al momento en que mi hijo (3 años y parlanchín imparable) descubrió en una noche de verano porquerano un Cinexin con una película de Popeye: imagen a jirones sobre pared blanca, ni un sonido, ojos como platos y mudo ante la magia del cine.

Y de repente suena. Pero suena a destiempo o mal o simplemente no se oye el gramófono, o ponen un pianista pero este no aguanta toda la cinta, o un explicador que con su parloteo asesinaba la magia de la imagen. Y es que es muy difícil acompasar ritmos y el sonido es muy traicionero- nunca casa el jodío-.

Es interesante saber que el cine nació del empeño de muchos que creyeron en la magia de la imagen primero, unida a la del sonido también después. Se preguntaba Manuel de la Escalera si podría el cine superar el páramo que supuso para él mismo el descubrimiento del sonido en un mundo en el que lo que no da dinero inmediato no vale. Y después acaba diciendo esta maravilla de la que yo no puedo más que dar fe cuarenta años después:

cine3

 

 

 

¡Jo, que sí los hay!

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Un pensamiento en “Cuando el cine rompió a hablar

  1. Hola. Mi nombre es Alfonso Oñate y soy historiador. Estoy investigando a la figura de Manuel de la Escalera y por lo que cuentas eres pariente suyo. Precisamente estoy buscando familiares -aunque sé que él fue hijo único- que me puedan aportar algunos datos, fotografías, documentación… Mi correo es alfonso_1981@hotmail.com. Ponte en contacto conmigo.

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