JUNIO LEÍDO: EL HOMBRE DE CALCUTA, de ABIR MUKHERJEE

Hace no mucho, fui a Gil y le pedí a la librera una novela negra de esas que no puedes dejar de leer y me dio El hombre de Calcuta, de Abir Mukherjee. Ni idea. Llevátelo, es sobre la India colonial, está muy bien. No tenía ni idea de la India en general, y de la colonial en particular, y, como la chica estaba tan convencida (qué bueno es dar con libreros lectores), me lo llevé.

El prota es el típico poli de novela policiaca: hombre de mediana edad, con pasado doloroso y una moderada adicción al opio, sin mucho apego por las órdenes. Puede parecer aburrido porque es lo de siempre, pero aquí el acierto está en añadirle el hecho de que acabe de llegar de Inglaterra a Calcuta. El hecho de ser un inmigrante genera matices humorísticos. Imagínense, un señor inglés que llega a una reunión con sus superiores sudando como un pollo por no haber sido capaz de contratar a un wallah que le lleve en rickshaw por Calcuta. O buscando un fumadero de opio sin pedirle consejo a nadie, no sea que se enteren de esa pequeña necesidad que tiene.

La investigación gira en torno a un asesinato de un sahib, un hombre blanco con un cargo importante en el gobierno. Esto permite plasmar toda la situación de tensión que crea la colonización en un país como India, donde el pueblo empieza a plantearse que los blancos no pintan nada allí. Quizá donde mejor se vea esto es en las conversaciones, a lo don Quijote, que nuestro prota tiene con su subordinado indio, Barnejee. Este ayudante me ha parecido lo mejor de la novela: se mueve entre la convicción de que algún día se irán los ingleses de la India y entonces necesitarán indios que sepan cómo funcionan las instituciones, la incomprensión de los suyos (trabaja para el enemigo) y el desprecio casi constante que sus compañeros blancos o los ingleses con los que ha de hablar durante la investigación le hacen por ser indio. No le ponen silla, no le dejan pasar a determinados espacios, le cambian el nombre (se llama Surendranath Barnejee pero su superior no acaba de pronunciarlo bien y le rebautiza como «Surrender-not»- aunque, como sobrenombre, no está nada mal llamarse ‘el que no se rinde’, algo nada casual, claro-). Pero a Barnejee todo eso le da igual, él sigue investigando, siempre sabe cómo sortear las dificultades, y esa es quizás la mejor venganza que se puede tomar contra las injusticias que le ha tocado vivir. Me gusta tanto este personaje que me he dado cuenta hasta hoy de que no me sé el nombre del poli protagonista(y he tenido 400 páginas para aprenderlo) pero sí el de su ayudante.

En fin, este libro demuestra que está muy bien fiarse de una librera lectora y que el ayudante no siempre está a la sombra del prota, a veces es al revés. Y eso mola mucho.

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