JULIO LEÍDO: FILOSOFÍA ENTRE LÍNEAS, de Nerea Blanco Marañón

Nunca me ha entusiasmado la filosofía. Tampoco la odiaba pero pasaba por mi vida así como de puntillas. Mis profes de filosofía eran majos, gente con la que me tomaría cañas incluso, pero en la transmisión de su pasión no fueron muy eficaces, al menos conmigo. Y no creáis que no lo he intentado, lo he intentado muchas veces. He sacado muchos libros de la biblioteca que se supone que me ayudarían mejor a entender el momento vital de tal o cual autor. Pero nada. Nada hasta este libro.

Nerea Blanco ha escrito una joya para acercarnos bien la filosofía a aquellos que se nos escapa lo abstracto si no nos lo acercan a lo concreto. Para aquellos que en cuanto nos hablan de muerte, verdad y tiempo, necesitamos un croquis porque nos bloqueamos con tanta idea. Esta chica es capaz de explicarme el mundo, de acercarme a los grandes filósofos y relacionarlo todo con mi vida. Y lo he entendido todo, ni un capítulo denso ni un párrafo que se me escape. Estaría orgullosa de mí pero la verdad es que el mérito es de la filosofer.

No negaré que ya me caía bien de @filosofers. Lo de que le guste el té, los gatos y viva en Salamanca casi es garantía de éxito total en mi escala de personas molonas. Y eso me animó a comprarme el libro. Aunque cuando lo recibí en casa, pensé «uff, filosofía… no sé si el verano está hecho para esto». Pero esa idea de que todos llevamos un verano dentro es tan potente… Descubrir tu verano interno cuando es verano fuera es lo más.

Es tan de verano descubrir que necesitamos principios y finales; que tu vida sólo te llena si piensas que, si la pusieran en bucle a lo Atrapado en el tiempo, no te dejaría de gustar; que nuestras circunstancias importan- que no nos engañen, no siempre querer es poder- pero somos voluntad; que somos únicos pero a la vez colectividad (me ha encantado eso de sentirse plena cuando cantas esa canción en un concierto con miles de personas y te sientes parte de ese momento); que el arte nos hace humanos; que la muerte nos atemoriza; que Twitter es el váter donde echamos nuestras mierdas e Instagram es el espejo que tienes en la entrada cuando estás monísima antes de salir (y que la primera es tan parte de nosotros como la segunda); que somos historias que narramos porque necesitamos contarnos (el «homo narrans» que le leí a José María Merino hace años en El PAIS y tanto me gustó).

Y así fue cómo me reconcilié con Platón, Aristóteles (a este ya le quería de antes), Kant, Schopenhauer, Nietzsche (¡grande Nietzsche!) en este verano pandémico, en el que quizás es cuando más filosofía necesitamos.

Gracias a la filosofer de @filosofers.

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s