Enero leído: Una novela criminal, de Jorge Volpi

Llegué a este libro de casualidad. Se lo oí recomendar en una entrevista reciente a García Montero, cuando le preguntaron qué había venido leyendo en el tren de camino a Madrid. Dijo algo así como que su mujer se lo recomendó hace años, que era de Jorge Volpi, mejicano y que era impresionante lo que contaba. Yo no necesito más para lanzarme a leer algo. Bueno, eso y que esté disponible en la biblioteca central. Y lo estaba.

Aún no me creo que me haya leído este tocho de cuatrocientas y pico páginas que hablan sobre el caso de Israel Vallarta y Florence Cassez. Se titula Una novela criminal pero poco tiene de novela.

A partir de los expedientes tomados durante el proceso judicial de este caso (que son muchos y muy densos), Jorge Volpi nos cuenta cómo Israel y Florence fueron detenidos y acusados de secuestro. Hay que decir que el primer capítulo narra el secuestro de Valeria Cheja, de una forma tan eficaz que a los que no somos mexicanos nos hace conscientes del problema social que este delito supone en este país, en el que todo el mundo conoce a alguien que lo haya sufrido. Horas después, ante cámaras de televisión que afirmaban presenciar en directo dicha detención, se recrea la misma para disfrute de medios y espectadores. Y ahí se ve al periodista acusando a los detenidos y hablando con las víctimas recién liberadas por la policía.

Dice Volpi que es una novela sin ficción y se equivoca: hay ficción aunque no la ponga él, sino la policía, los medios y los espectadores, que cuando termina el programa, ya han juzgado y sentenciado a nuestros protagonistas, ya nadie puede verlos de otra forma que no sea la de dos culpables.

A todo esto, hay que sumar que no solo se les arrebata la presunción de inocencia (que ya de por sí, es terrible), sino que a la francesa se le niega la asistencia consular. Súmale torturas policiales, testigos que cambian testimonios varias veces, etc. Cuando parece que no puede haber más, aparece otra cuestión que parece increíble e inverosímil pero que se amontona sobre sus espaldas. Y yo, con mi mentalidad europea, flipo. Ya decía García Márquez que la realidad americana había que medirse con otra vara, distinta a la europea. Pero joder… esto es inabarcable.

La ficción no acaba ahí. Tras convertirse en una cuestión política con Sarkozy y Calderón, la policía realiza detenciones a familiares de Israel Vallarta y a otros, a los que se les intenta obligar a declarar que son secuestradores de la banda de Vallarta. De nuevo la ficción, que se intenta pasar por verdad. Y luego, el desenlace, contra viento y marea. Gracias a la persistencia de seres justos que entendieron que esto no podía ser.

En definitiva, que yo haya podido leer con gusto este libro dice mucho de la pericia de su autor. Me explico. Soy una lectora torpe. No me fijo en datos ni detalles. Me lío con nombres a la mínima, en esta que hay más de 50 personas he conseguido mantener el hilo. Soy una ignorante en cuestiones legislativas y tengo verdaderos problemas para comprender entresijos legales. Y aquí lo he entendido casi todo.

Me ha gustado mucho leer esta novela sin novela pero con novelista que cuenta y se hace entender en esta selva de documentos, leyes, rollos complejos de un asunto tan tremendo que me parece alucinante que alguien haya podido desentrañar para que yo lo entienda y lo valore.

Te leeré más, Volpi. Seguro.

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