MAYO LEÍDO: La vida contada por un sapiens a un neandertal, de Juan José Millás y Juan Luis Arsuaga

Qué bueno es encontrar a alguien que te cuente las cosas bien. A mí, que nunca me interesó ni la biología ni la evolución, me ha gustado mucho este libro y creo que es porque Arsuaga lo explica todo estupendamente. Esto, sumado al hecho de que soy tan neandertal como Millás, ha hecho posible que me lea esta conversación de 200 páginas en los últimos diez días del mes, que son siempre los que más leo (todavía me sorprendo a mí misma apremiada esos días por llegar a tiempo a mi propósito mensual, aunque hayan pasado años de la novedad de este blog, aunque no tenga mucho lector pendiente de mis lecturas).

De vez en cuando nos viene bien a los humanos recordarnos que somos bichos y que nos movemos por motivaciones tan antiguas como la supervivencia o la reproducción. O que nuestro cuerpo es la leche, que andar fue un avance extraordinario. O que si cazamos es porque nuestro cuerpo nos permite tener puntería (matar a pedradas fue un paso más en nuestra evolución). O que la recolección de lo pequeño fue vital para nuestra supervivencia y que fue posible gracias a los niños, mujeres y ancianos que no iban a cazar. O que los padres educamos a los hijos pero luego los hijos hacen lo mismo con nosotros, porque ellos serán nuestro puente a un medio distinto que ha evolucionado más rápido que nosotros.

Sumado a esto, está la amistad, reciente, entre estos dos señores de mundos diferentes. El del paleontólogo y catedrático, más de campo que de despacho, y el escritor curioso, que le propone un libro para explicar quiénes somos y de dónde venimos. Son divertidos, aunque no se conocen o quizá por eso. No se dicen todo, se ocultan cosas para parecer más “loquesea” ante el otro, que luego enseguida desarman porque es muy cansado fingir todo el rato. Se complementan y caen bien, así que da igual que, en principio, el tema no te interese, porque ellos ya son interesantes como dueto.

En fin, me gustan mucho los libros hechos a cuatro manos, y las de estos dos señores, especialmente.

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