AGOSTO LEÍDO: Reina Roja, Loba Negra y Rey Blanco, de Juan Gómez-Jurado

Tenía un miedo atroz a leer a Gómez-Jurado. Y, a la vez, me moría de ganas. La culpa la tiene él. Esa manía suya de decir a todos que lo han traducido a no sé cuántos idiomas y ha vendido no sé cuántos millones de ejemplares por todo el mundo. Si a eso le unimos, que mi socio novelisto y yo, hace unos meses, cuando creíamos acabada nuestra novela, vimos su curso de Mentorshow (Juan Gómez-Jurado te enseña a escribir una novela) y tuvimos que rehacer tantas cosas que, desde entonces, para nosotros, es el «puto Gómez-Jurado». Le hemos cogido una manía-admiración-empalago-envidiacochina tremenda. Acabada nuestra novela (bien acabada-trabada-revisada), me veo con fuerzas para leer Reina roja. Tres días me ha durado (y ojo, que son quinientas y pico páginas, y tengo dos hijos en edad de «me aburro»). Y, encima, en perjuicio de mi autoestima de escritora, enseguida fui a la biblioteca a por Loba negra y estaba prestado. Buff, Gómez-Jurado es muy difícil de pillar, como no reserves y en ese debe haber lista de espera, me dijo la bibliotecaria, así, como si no estuviera jugando con mis sentimientos. Tiene éxito hasta como préstamo. Puto Gómez-Jurado.

Reina Roja es la historia de Antonia Scott, una tía rara de narices. Inteligente, asocial y traumatizada por su padre y por su trabajo. Menos mal que viene Jon a sacarla del agujero. Jon también tiene su propio agujero pero lleva mejor lo de enfrentarse a las cosas. Me gusta Jon. Me gustaría más si no la llamara cari a todas horas. Y ella, también, pero me ha llevado más páginas quererla.

No es que esté maravillosamente escrita, pero es gracioso. Es como si te lo contara ese amigo, que, le pase lo que le pase, es divertido oírle contar cosas. Luego mete comparaciones facilitas, letras de Sabina y capítulos cortos. Ágil, esa es la palabra. Va rápido y te lleva muy bien. Esconde cosas, anticipa otras, cambia el prisma y siempre suceden cosas. Pero lo que más me gusta de este primer libro es que es el momento en que los dos protas de la saga se están conociendo, la sorpresa que te provoca el otro, la desconfianza, la emoción de encontrar un compañero y no acabárselo de creer del todo.

Loba Negra me ha costado más. No es grave, me pasa cuando ya no hay novedad. Eso me influye mucho. Pero da igual, tampoco he tardado en leérmelo más de quince días (cuando quedaban 50 páginas para acabarlo, reservé el tercero en la biblio, aprendo rápido). Aquí, Scott y Jon ya se conocen y se quieren, la relación de amistad se ha fortalecido y hacen un equipo más que aceptable. Ahora tienen que encontrar a Lola Moreno, la joven viuda de un ruso rico, presuntamente mafioso, de la Costa del Sol, a la que han intentado matar pero se ha escapado porque Lola es mucha Lola. Para encontrarla, los malos contratan a la Loba Negra y los buenos, a la Scott. El drama de Scott y su historia personal se aparca un poco para meterse en otro jardín. Mejor, porque eso no hay cuerpo que lo aguante. Y acaba el libro con ese cliffhanger que augura una tercera parte mejor.

En Rey blanco llega la solución a los enigmas de la Scott. También se afianza el equipo, no sé si por el temor constante que tienen a que uno de los dos desaparezca. A veces me cuesta creerme a esa Antonia que de repente se abre a su amigo, se entiende y hasta se acepta a sí misma (que es mucho lo que hay que aceptar), cuando en el primero era una roca. Aún con eso, es el que más me ha gustado de los tres. No paran de pasar cosas, hay un malo malísimo y forman un equipazo. Yo, en verano, no necesito más.

En definitiva, creo que leer a Gómez-Jurado es como ver una buena serie de Netflix (perdón, de Amazon Prime), que te ves cinco capítulos del tirón y lo dejas porque son las dos de la mañana y en cinco horas te tienes que levantar para ir al curro, que no afrontarás igual por culpa de la Scott y el vasco. De esas que, cuando te levantas, piensas que es mejor que esta noche duermas y te dejes de capitulillos hasta el fin de semana, pero cuando llegan las diez de la noche, te dices «sólo uno y a dormir», y sin querer vuelve a repetirse lo de la noche anterior por culpa de estos dos raros que se han colocado en tus noches hasta acabar la temporada. O la trilogía.

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