SEPTIEMBRE LEÍDO: El castillo de Barbazul, de Javier Cercas

Había oído hablar de Cercas. Sobre todo de su Independencia, que es la continuación de su Terra Alta, pero, por cosas de la vida, he comenzado esta saga por el tercer volumen. El castillo de Barbazul. Barbazul, que es un personaje de cuento que ya me tenía a mí impactada desde niña, por eso de que desobedecer a tu marido, aunque este sea un depravado, sea la mayor falta que una mujer pueda cometer hasta el punto de acabarse la historia con el eco difuso de una moraleja tipo «ay, chica, no te quejes, que te lo has buscado».

Pero Cercas apenas explota esa idea. Hay similitudes con el cuento (mujeres, casi niñas, atrapadas por un desalmado en un casoplón apartado) pero me hubiese gustado que Barbazul fuese menos tipo y más carácter, un personaje con más aristas. Se queda en el malo de la peli al que la justicia poética da su merecido, porque lo que es la otra está de capa caída.

Ha sido una novela entretenida con personajes masculinos interesantes que se perdonan y se ayudan en una situación anómala, pero creíble. De hecho, le puede pasar a cualquiera: dejas a tu hija unos días de vacaciones en una isla y alguien la hace daño. Sin embargo, creo que los personajes femeninos apenas se esbozan con la hondura de los señores. Tenemos una poli que puede con todo, con referencias frecuentes a su desparpajo sexual y el impacto que este causa entre sus compañeros; la chica del chico, una señora de negocios que sabe muy bien cómo actuar en todo momento (chica, qué suerte tener siempre el gesto o la palabra acertada), y la hija del chico, pobre víctima de Barbazul, que parece servir sobre todo para reforzar la idea del prota como padrazo. No es que esto tumbe la novela, de hecho me la he leído con gusto. Pero no puedo evitar que esto me chirríe al leerlo, sobre todo porque hacía mucho que no leía unos personajes femeninos tan tradicionales (afortunadamente).

Leyéndola, me venían a la mente fogonazos de Venganza de Liam Neeson, donde el padre se carga a todo el mundo hasta llegar a su hija, a la que salva varias veces en varias pelis. Es un poco ese esquema de acción, aunque enriquecida por una trama de corrupción local. Historia un tanto clásica de chico salva a chica.

Total, que me ha gustado porque no deja de ser emocionante ver cómo un padre se juega el tipo para hacer justicia y de este un mundo mejor. Pero esperaba otra cosa más compleja. Supongo que tendré que leer Terra Alta o Independencia, para descubrir a Melchor Marín como algo más que el padre que salvó al mundo de Barbazul, que, aunque no es poco, me ha dejado a medias. Eso me pasa por no seguir el orden y empezar por la última. La curiosidad, que sigue siendo un pecado mortal.

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s